Un niño observa cómo pasamos el agua de un vaso ancho a otro más estrecho. Al principio puede afirmar que ahora hay más, porque el nivel ha subido. Unos años después, probablemente responda que la cantidad sigue siendo la misma: nadie ha añadido ni retirado líquido.
Ese cambio ilustra la etapa de las operaciones concretas, una de las fases del desarrollo cognitivo descritas por Jean Piaget. Durante estos años, los niños aprenden a coordinar varias propiedades de una situación, reconocer relaciones lógicas y comprender que algunas cosas permanecen estables aunque cambie su apariencia.

La teoría sigue siendo útil para entender cómo evoluciona el pensamiento infantil, pero sus edades y límites no deben interpretarse como un calendario inflexible. Las investigaciones posteriores han mostrado que el tipo de pregunta, la experiencia y el contexto pueden modificar mucho el rendimiento de un niño.
Qué es la etapa de las operaciones concretas de Piaget
Es el tercer estadio de los cuatro que Piaget distinguió en su teoría del desarrollo cognitivo. Tradicionalmente se sitúa entre los 7 y los 11 años, aproximadamente, aunque las habilidades asociadas pueden aparecer antes o consolidarse después.
Una operación mental es una transformación del pensamiento que sigue determinadas relaciones lógicas. Por ejemplo, ordenar varios objetos por longitud o comprender que una acción puede deshacerse mentalmente. Se llaman concretas porque estas operaciones funcionan especialmente bien cuando el problema se refiere a objetos, cantidades y situaciones conocidas.
La diferencia con las operaciones formales está en la mayor dificultad para analizar hipótesis abstractas y combinaciones de posibilidades sin apoyo concreto.
| Etapa | Edad orientativa | Cambio característico |
|---|---|---|
| Sensoriomotora | 0 a 2 años | Conocimiento mediante acción y percepción. |
| Preoperacional | 2 a 7 años | Lenguaje y símbolos, con razonamiento todavía condicionado por la apariencia. |
| Operaciones concretas | 7 a 11 años | Relaciones lógicas aplicadas a situaciones concretas. |
| Operaciones formales | Desde los 11 o 12 años | Mayor capacidad de razonamiento hipotético y abstracto. |
Las 7 características del pensamiento operacional concreto
Las adquisiciones que Piaget estudió están relacionadas entre sí, aunque no siempre avanzan al mismo ritmo. Algunas se reconocen fácilmente en juegos y tareas escolares; otras requieren observar cómo el niño justifica sus respuestas.
1. Conservación de cantidades
La conservación consiste en comprender que una propiedad permanece constante si únicamente cambia la disposición o apariencia de un conjunto. El agua conserva su cantidad al cambiar de recipiente, siempre que no se derrame. Una fila de ocho fichas sigue teniendo ocho aunque las separemos.
La conservación no es una capacidad única que se adquiera de golpe. Comprender la conservación del número no garantiza comprender igualmente la masa, el peso o el volumen. Piaget describió diferencias entre estas adquisiciones mediante el concepto de desfase horizontal.
El aspecto decisivo es la explicación: contar las fichas ayuda, pero entender que separarlas no añade ninguna revela una relación lógica entre transformación y cantidad.
2. Reversibilidad del pensamiento
La reversibilidad permite imaginar que una transformación puede invertirse. Si una bola de plastilina se aplasta, el niño puede pensar que volvería a tener la forma anterior al reconstruirla, sin que por ello cambiara la cantidad de material.
También puede compensar mentalmente dos dimensiones: un vaso es más alto, pero más estrecho. Esta coordinación hace menos probable que una sola característica visual determine su respuesta.
En las matemáticas escolares, la reversibilidad facilita relacionar sumas y restas. Si 8 más 5 son 13, quitar 5 a 13 permite regresar a 8.
3. Descentración
Un niño pequeño puede fijarse casi exclusivamente en la altura del líquido. Con la descentración, empieza a considerar simultáneamente la altura, la anchura del recipiente y el hecho de que no se ha agregado agua.
Esta capacidad también ayuda a comparar perspectivas en situaciones sociales, aunque pensar en distintos aspectos físicos y comprender los estados mentales ajenos son procesos diferentes. El egocentrismo cognitivo de Piaget tampoco debe confundirse con los tipos de egocentrismo que se describen al estudiar actitudes y relaciones interpersonales.
La descentración es gradual. Un niño puede razonar con flexibilidad al clasificar objetos y, aun así, tener dificultades para considerar la perspectiva de un compañero cuando está enfadado.
4. Clasificación e inclusión de clases
Clasificar implica reunir objetos según propiedades comunes. La dificultad aumenta cuando las categorías se incluyen unas dentro de otras: todas las rosas son flores, pero no todas las flores son rosas.
Imaginemos un ramo con seis rosas y cuatro margaritas. Ante la pregunta de si hay más rosas o más flores, un razonamiento de inclusión de clases permite responder que hay más flores, porque las rosas forman parte del conjunto total.
El niño empieza a manejar jerarquías y varios criterios de agrupación. Puede ordenar una caja por tipo de pieza y después reorganizarla por tamaño, sin considerar que solo exista una clasificación correcta.
5. Seriación y transitividad
La seriación consiste en colocar elementos siguiendo una dimensión ordenable, como su longitud. No basta con identificar la pieza mayor y la menor: hay que establecer las posiciones intermedias de manera coherente.
La transitividad aparece al deducir una relación a partir de otras. Si una cinta roja es más larga que una azul y la azul supera a una verde, la roja debe ser más larga que la verde. No es necesario comparar directamente los extremos cuando se comprende la relación.
6. Menor dependencia de la apariencia inmediata
En la etapa preoperacional, una hilera más larga puede parecer que contiene más objetos. Posteriormente, los niños empiezan a distinguir entre lo que ven y lo que saben sobre una transformación.
Esto no elimina las ilusiones perceptivas ni convierte el pensamiento en infalible. Un problema presentado de forma confusa puede inducir errores. Lo que mejora es la posibilidad de revisar la impresión inicial mediante relaciones entre cantidades y acontecimientos.
7. Razonamiento lógico sobre experiencias conocidas
El niño puede extraer regularidades de varios casos, comparar datos y anticipar resultados cuando dispone de ejemplos comprensibles. Si observa que distintos objetos metálicos se hunden, podría formular una regla provisional, aunque esta sea demasiado general y necesite excepciones.
El pensamiento concreto, por tanto, puede generar explicaciones razonadas y también conclusiones equivocadas. Los problemas puramente hipotéticos, con variables que hay que combinar sistemáticamente, suelen exigir habilidades que se desarrollan más adelante y mediante la enseñanza.

Cómo se manifiesta en la escuela y en casa
Las operaciones concretas ayudan a interpretar aprendizajes cotidianos, pero no deben confundirse con un nivel escolar exacto. La familiaridad con las tareas y la instrucción recibida influyen en su ejecución.
| Situación | Qué puede empezar a comprender | Cómo ofrecer apoyo |
|---|---|---|
| Repartir diez galletas | Que la cantidad no varía por separarlas. | Cambiar la disposición y preguntar qué ha cambiado realmente. |
| Medir objetos | Que la comparación requiere una misma unidad. | Usar reglas, cuerdas y objetos de longitudes distintas. |
| Organizar materiales | Que una pieza pertenece a varias categorías. | Clasificar primero por forma y luego por color. |
| Resolver un problema aritmético | Que una operación puede invertirse. | Representar la cuenta con fichas antes de escribirla. |
| Conversar sobre un desacuerdo | Que dos personas pueden fijarse en aspectos diferentes. | Reconstruir los hechos y escuchar las dos versiones. |
Aprender mediante materiales manipulables puede hacer visibles relaciones difíciles de expresar verbalmente. Después conviene conectar la actividad con dibujos y símbolos, evitando que el niño dependa siempre de objetos físicos.
Además, una discusión entre compañeros no se resuelve exclusivamente con razonamiento lógico. Escuchar el malestar y reconocerlo puede favorecer la conversación; la validación emocional no equivale a aceptar cualquier conducta ni a renunciar a explicar las consecuencias.
Tres actividades para observar estas capacidades
Son propuestas educativas, no pruebas diagnósticas. Para entender cómo piensa un niño conviene pedirle que explique sus razones, permitir distintas respuestas y evitar corregirlo a mitad de la actividad.
Dos vasos y la misma agua
Muestra dos recipientes iguales con la misma cantidad de agua. Vierte el contenido de uno en un vaso alto y estrecho y pregunta si ahora hay más, menos o igual. A continuación, pregunta por qué. El razonamiento sobre lo que se ha vertido aporta más información que una respuesta aislada.
Una colección de figuras
Prepara piezas que varíen en color, forma y tamaño. Pide agruparlas primero de una manera y luego de otra. Después plantea una pregunta de inclusión: si todas las piezas cuadradas son figuras, ¿hay más figuras o más cuadrados?
Ordenar sin verlo todo a la vez
Entrega varias tiras de distinta longitud para ordenarlas. Retira dos y plantea comparaciones basadas en sus posiciones previas. Puedes comprobar si utiliza relaciones conocidas o necesita volver a colocar todas las tiras juntas.
Qué críticas ha recibido la teoría de Piaget
Piaget identificó cambios que siguen siendo relevantes, pero su propuesta de etapas claramente delimitadas ha sido revisada. Tres objeciones ayudan a utilizarla con mayor precisión.
Las preguntas influyen en las respuestas. Rose y Blank estudiaron cómo repetir una pregunta sobre conservación podía alterar la interpretación del niño. McGarrigle y Donaldson observaron que algunos pequeños respondían mejor cuando una transformación parecía accidental que cuando la realizaba deliberadamente un adulto. El resultado depende, por tanto, de algo más que la lógica disponible.
Algunas competencias aparecen antes. Los trabajos de Rochel Gelman sobre cantidades pequeñas mostraron que niños de edad preescolar podían reconocer ciertas invariancias numéricas bajo condiciones diferentes de las pruebas tradicionales. Eso no implica dominar todas las modalidades de conservación.
El desarrollo es desigual y dependiente del contexto. La experiencia, las demandas lingüísticas y la familiaridad con los objetos modifican el rendimiento. Robert Siegler propuso estudiar las estrategias que coexisten y cambian progresivamente, en lugar de imaginar cada estadio como un escalón que sustituye completamente al anterior.
Por eso resulta más prudente hablar de adquisiciones que se consolidan con distinta rapidez que asignar a todos los niños una forma de pensamiento homogénea por su edad.
Cómo favorecer el razonamiento durante esta etapa
Para estimular estas habilidades no hacen falta ejercicios sofisticados. Importa proporcionar oportunidades de explorar relaciones y explicar decisiones.
- Presenta cambios visibles: trasvasar, repartir, medir y reorganizar objetos ayuda a distinguir apariencia y cantidad.
- Pide explicaciones: preguntar cómo lo sabe invita a justificar sin convertir cada error en un examen.
- Varía una propiedad cada vez: así resulta más sencillo reconocer qué influye realmente en el resultado.
- Alterna objetos, dibujos y números: el objetivo es trasladar una relación aprendida a nuevas representaciones.
- Permite comparar soluciones: dos niños pueden llegar a la misma respuesta mediante procedimientos diferentes.
El adulto puede graduar la dificultad, ofrecer pistas y retirar las ayudas cuando dejan de ser necesarias. Esta enseñanza ajustada a la comprensión actual del niño evita interpretar las edades propuestas por Piaget como una prohibición para introducir conocimientos más avanzados.
Cuándo puede ser conveniente una valoración profesional
Equivocarse en una tarea de conservación o tardar en entender una seriación no demuestra un trastorno. Influyen el lenguaje, la escolarización, la atención y la experiencia previa, además del propio desarrollo cognitivo.
Si las dificultades son persistentes, aparecen en diversos entornos y afectan a aprendizajes cotidianos, conviene comentarlas con el profesorado y, cuando proceda, solicitar una valoración psicopedagógica o del desarrollo. También interesa atender al bienestar general: la salud mental infantil no puede resumirse en superar tareas lógicas a una edad determinada.
La aportación más duradera de Piaget consiste en haber mostrado que el niño construye explicaciones propias sobre el mundo. Para comprenderlas hay que observar sus razonamientos, las condiciones en que aparecen y cómo cambian con la experiencia.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad empieza la etapa de las operaciones concretas?
Piaget la situó aproximadamente entre los 7 y los 11 años. Las edades son orientativas: distintas habilidades pueden aparecer y consolidarse en momentos diferentes.
¿Qué diferencia las operaciones concretas de las formales?
En las operaciones concretas se razona especialmente bien con situaciones, relaciones y objetos conocidos. En las formales aumenta la capacidad de formular hipótesis abstractas y analizar posibilidades sin apoyos físicos.
¿Qué significa conservación en la teoría de Piaget?
Es comprender que una cantidad puede mantenerse estable aunque cambie su apariencia o distribución. Por ejemplo, trasvasar agua a un vaso de otra forma no modifica por sí mismo la cantidad.
¿Todos los niños desarrollan estas habilidades a la misma edad?
No. La familiaridad con la tarea, la enseñanza, el lenguaje y otros factores influyen en el desempeño. Un fallo aislado no permite establecer un retraso del desarrollo.
Fuentes
- Piaget, J. e Inhelder, B. (1969). The Psychology of the Child. Basic Books.
- Scott, H. K. y Cogburn, M. (2023). Piaget. StatPearls, NCBI Bookshelf.
- Rose, S. A. y Blank, M. (1974). The Potency of Context in Children's Cognition. Child Development.
- McGarrigle, J. y Donaldson, M. (1974/1975). Conservation Accidents. Cognition.
- Gelman, R. (1972). Logical Capacity of Very Young Children: Number Invariance Rules. Child Development.
- Siegler, R. S. (1996). Emerging Minds: The Process of Change in Children's Thinking. Oxford University Press.
- National Research Council (2000). How People Learn: Brain, Mind, Experience, and School. National Academies Press.
