Mi forma de trabajar parte de una idea sencilla, pero que lo cambia todo: no trato con enfermedades, trato con personas. No me interesa colgarte una etiqueta, sino entender qué te ocurre, por qué se mantiene y qué podemos hacer, juntos, para que estés mejor.
Un punto de vista no patológico
Parto de una mirada no patológica de las dificultades. Las personas que acuden a mí no están "rotas": atraviesan momentos en los que les cuesta manejar sus emociones, pensamientos, miedos o inseguridades. Conocer nuestras emociones y disponer de las habilidades necesarias para hacer frente a las demandas del día a día es, precisamente, la base del bienestar emocional. Y esas habilidades se pueden aprender.
Por qué terapia cognitivo-conductual
Trabajo desde la terapia cognitivo-conductual (TCC) porque es el enfoque psicológico con mayor respaldo científico para la mayoría de los motivos de consulta. Es el modelo recomendado por organismos de referencia como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH) o el NICE británico. En la práctica, esto se traduce en una terapia orientada a objetivos, con herramientas concretas y resultados que se pueden notar.
Mi método, paso a paso
Para que el proceso sea claro y compartido, trabajo en cuatro fases:
1. Conceptualización
Primero entendemos bien qué ocurre. Mediante una evaluación cuidadosa identificamos el problema y definimos, de forma objetiva, qué quieres conseguir y cómo sabremos que vamos avanzando.
2. Psicoeducación
Te ayudo a comprender cómo la interpretación que haces de lo que te rodea genera determinadas emociones, pensamientos y conductas. Entender el mapa es lo que te permite empezar a cambiar el camino.
3. Plan de acción
Diseñamos juntos pasos concretos hacia los objetivos definidos: ejercicios, reflexiones y herramientas prácticas que puedas aplicar en tu día a día, porque el cambio real ocurre fuera de la consulta.
4. Ejecución, evaluación y seguimiento
Ponemos en marcha las estrategias y revisamos cómo van. Ajustamos lo que haga falta y consolidamos los avances, para que los resultados se mantengan en el tiempo.
Sesiones con un objetivo concreto
Cada sesión tiene un propósito y un contenido práctico: no nos quedamos solo en hablar de lo que pasa, sino que trabajamos con herramientas que te sirvan. Cada caso es distinto pero, como referencia, un proceso de terapia cognitivo-conductual suele requerir alrededor de cuatro meses de trabajo para lograr los cambios deseados; lo concretamos contigo desde el principio.
El hecho de haber llegado hasta aquí ya es un gran avance.
Si quieres trabajar tu caso con este método, puedes pedir una primera cita o escribirme por WhatsApp y lo vemos sin compromiso.
