¿Cómo sé si necesito ir al psicólogo?
Es una de las preguntas que más escucho en mi consulta, y casi siempre llega acompañada de una duda añadida: «¿lo mío es para tanto?». Quiero darte una respuesta clara desde el principio: no hace falta tocar fondo para pedir ayuda. Si algo te pesa, te bloquea o no te deja avanzar hacia lo que quieres, eso ya es motivo suficiente.
Soy Tomás Santa Cecilia, psicólogo colegiado M-34178 en Madrid, y llevo más de veinte años acompañando a personas que, en algún momento, se hicieron esta misma pregunta. Te lo digo con honestidad: no trato enfermedades, trabajo con personas que atraviesan un momento difícil y quieren sentirse mejor.
Señales en las que conviene fijarse
Para ayudarte a ordenar lo que sientes, he agrupado las situaciones que con más frecuencia me encuentro en quienes deciden empezar terapia. No es una lista para etiquetarte ni para preocuparte: léela despacio y observa si te reconoces en alguna.
Sobre ti
- Te falta confianza en ti mismo y sientes que las cosas te superan.
- Vives con nerviosismo, estrés o ansiedad de forma habitual.
- Tienes ganas de llorar a menudo o te notas triste sin saber muy bien por qué.
- Aparece un miedo que te paraliza ante situaciones concretas.
- Te sientes bloqueado, sin saber cómo avanzar, y esa sensación te agota.
- Te cuesta hablar en público o afrontar exámenes, oposiciones o una entrevista de trabajo.
Sobre tus relaciones
- Te cuesta relacionarte o expresar lo que sientes a los demás.
- Has perdido la ilusión o la confianza en tu pareja.
- Falta comunicación y las discusiones son cada vez más frecuentes.
- Necesitas afrontar una infidelidad, una mentira o una ruptura.
- Sientes vergüenza, no te gustas y crees que tampoco gustas a los demás.
Sobre tu día a día
- Notas que no avanzas hacia tus metas, ya sean personales, profesionales o deportivas.
- Te cuesta concentrarte o rendir como te gustaría.
- Sientes que la vida te desborda y que no puedes con todo.
- Quieres conocerte mejor y tomar decisiones con más claridad.
Si te has reconocido en una sola de estas frases, no necesitas justificar nada más. La regla que comparto con quien me lo pregunta es sencilla: siempre que un malestar te impida disfrutar de tu vida y de tu bienestar, es razón suficiente para buscar ayuda.
No esperes a estar mal del todo. Pedir ayuda a tiempo no es un signo de debilidad, sino de cuidado hacia ti mismo.
Cómo es la primera sesión conmigo
Sé que dar el primer paso impone, así que prefiero que sepas qué te vas a encontrar. La primera sesión es, sobre todo, un espacio para que me cuentes qué te ocurre, sin prisa y sin juicios. No tienes que llegar con un discurso preparado ni saber explicarlo todo con precisión: con que me cuentes qué quieres cambiar o qué dificultad no te deja avanzar, es suficiente.
A partir de ahí escucho, te hago algunas preguntas y empezamos a entender juntos qué está pasando. Trabajo con terapia cognitivo-conductual (TCC), el enfoque con más respaldo científico, y mi forma de acompañarte es concreta: nos marcamos objetivos claros y un plan de trabajo realista para que notes avances. Atiendo en mi consulta de Príncipe de Vergara 208, en Madrid, y también en sesiones online si te resulta más cómodo.
Si quieres conocer antes cómo trabajo, puedes leer mi método o saber un poco más sobre quién soy.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que estar muy mal para ir al psicólogo?
No. No hace falta tocar fondo ni atravesar una crisis para empezar. Muchas personas vienen simplemente porque quieren entenderse mejor, tomar una decisión o dejar de arrastrar algo que les pesa desde hace tiempo. Cuanto antes lo abordamos, más fácil suele ser.
¿Ir al psicólogo significa que tengo una enfermedad?
No lo veo así. No trato enfermedades: trabajo con personas que atraviesan un momento difícil. Mi objetivo es ayudarte a recuperar tu bienestar y a desarrollar recursos para afrontar lo que la vida te plantee.
¿En cuánto tiempo notaré cambios?
Depende de cada persona y de lo que traigas, pero la terapia cognitivo-conductual está pensada para ser práctica y orientada a resultados. Desde las primeras sesiones trabajamos con objetivos concretos para que percibas avances reales, no para alargar el proceso sin sentido.
¿Y si no sé bien qué me pasa?
Es muy habitual y no es ningún problema. Justo para eso está la primera sesión: para poner orden, ponerle nombre a lo que sientes y decidir juntos por dónde empezar.
Demos el primer paso juntos
Si te has reconocido en estas líneas, no tienes por qué resolverlo en soledad. Cuéntame qué te ocurre, qué quieres cambiar o qué dificultad no te deja ser tú mismo, y vemos cómo te puedo acompañar. Puedes escribirme cuando quieras desde la página de contacto.
